Durante los 15 años en que José Martí residió en los EE. UU. apreció la manera monstruosamente bien estructurada de esa sociedad, dotada de una maquinaria organizativa tan eficiente que lo hacía altamente peligroso.
El Apóstol vio un gigante muy organizado que devoraba por su propia perfección interna, por eso, la frase donde afirmó "Viví en el monstruo, y le conozco las entrañas" la terminó con "y mi honda es la de David".
Junto a sus avances tecnológicos y prosperidad económica notó una perfección monstruosa con poder destructivo, como el de las sanciones meticulosamente diseñadas hoy contra Cuba, un país cuya honda martiana estratégica también es la de David.
La ambición expansionista por la que Martí señaló a Estados Unidos como "monstruo" actualmente trasciende un país o un continente, por lo que si la humanidad no le pone freno, las consecuencias abarcarán nefastamente el planeta.
Si bien para el Apóstol la astucia independentista era su honda para impedir con la libertad de Cuba que EE. UU. cayera sobre América, hoy el destino da al pueblo de Martí el papel de ser el escenario para cerrarle el paso al gigante que pretende dominar el mundo.
En esta nueva y acrecentada crisis con epicentro en el desabastecimiento de combustible, el pequeño David cubano la enfrenta con las experiencias ganadas durante el bloqueo impuesto desde 1960 por 17 administraciones estadounidenses.
El arma del David del siglo 21 posee la ingeniosidad surgida del conocimiento de las entrañas del enemigo para evitar la asfixia económica, ganar tiempo y obrar con la eficiencia el milagro de multiplicar los panes y los peces.
Hay grietas en los muros de ese bloqueo que pueden ser aprovechadas por la resiliencia de los cubanos a pesar de que las presiones son ejercidas de manera "perfecta" con precisión y amañado amparo legal.
Bajo la presidencia de Donald Trump (reelecto en 2024), sin hacer caso a voces internas por la normalización, persisten herramientas como la Lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo, afectando remesas y viajes.
Por su parte, Cuba, cual David del siglo 21, responde con correcciones de distorsiones para reimpulsar la economía y prioriza lanzar la piedra con su honda hacia la eficiencia energética y otras medidas para salir de la situación en el menor tiempo posible.
Aunque se informan desde hace pocos días, la solidez con que se presentan demuestra que venían preparándose con anticipación según la filosofía de prever probables situaciones para proteger los logros ante la posibilidad real del incremento del bloqueo.
Sobresale que estas decisiones para garantizar la vitalidad de los servicios fundamentales están diseñadas de modo tal que no entorpezcan el desarrollo futuro, sino todo lo contrario, a pesar de la urgencia de su implementación.
Además de informar las medidas, y explicar las causas de la situación, se dan a conocer acciones en las que es importante el esfuerzo de todos y constituyen una demostración de la capacidad para evitar la asfixia económica cuyos intentos existen desde los años 60 con el Memorando Lester Mallory.
Goliat reencarnado en el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, está usando abiertamente la fuerza bruta desde el 3 de enero y tras reconocer que han sido fallidas todas las presiones posibles sobre Cuba, alega no quedar otra opción que la de ocupar y arrasar.
Se están viviendo tiempos más difíciles ante esta escalada del gobierno de los Estados Unidos contra Cuba empecinado en intensificar el bloqueo económico, comercial y financiero, con más agudeza en la persecución contra el suministro de combustible.
Pero la honda de David está conformada por la resiliencia y medidas de enfrentamiento con creatividad, esfuerzo y el talento de la mayoría para garantizar vitalidad en la producción de alimentos, la industria, la salud, la educación y otros servicios priorizados.
La honda está en buenas manos, y la pedrada contra el bloqueo será certera.
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