Expresiones de esperanza y confianza en que saldremos adelante, de preocupación ante posible incremento de las desigualdades sociales y aún más de los precios, dudas en torno al papel regulador del Estado y preguntas como ¿hacia dónde vamos?, se han generado por estos días en la población, respecto a las anunciadas 176 transformaciones económicas y sociales agrupadas en 23 ejes temáticos.
Debates en el seno familiar, en colas de panaderías, bancos o paradas, en centros laborales, en las redes sociales y en otros tantos espacios han suscitado esas medidas aprobadas por la Asamblea Nacional del Poder Popular, no sin antes debatirse en el Buró Político y en un pleno extraordinario del Comité Central del Partido.
La histórica responsabilidad de salvar a Cuba
El propio Primer Secretario del CCPCC y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, al resumir la sesión extraordinaria del Parlamento dedicada al asunto, señaló que Cuba vive las horas más difíciles de este siglo y tenemos la histórica responsabilidad de salvarla.
"Con plena conciencia del momento que vivimos y con el respeto que merece cada cubana y cada cubano que está dando su extra en estos tiempos complejos, no podemos pensar y actuar como en tiempos normales, porque no son tiempos normales.Tampoco podemos creer que haciendo lo mismo y de la misma manera podremos superar este difícil momento", manifestó.
Incluso Díaz-Canel dijo a los diputados que en el Pleno del Comité Central que antecedió a la sesión de la Asamblea Nacional, "se coincidió en reconocer que si bien el pueblo conoce las causas objetivas de las dificultades que vivimos, siempre necesitará y demandará, con derecho de soberano, respuestas concretas, decisiones oportunas y resultados que empiecen a brindar alivio a esa crudeza de la vida cotidiana, signada por los largos apagones que provoca el bloqueo energético y de los que se derivan otras muchas dificultades y carencias".
Aclaró entonces que son transformaciones para rectificar, pero siempre en defensa del socialismo, para sostener y ampliar la justicia social conquistada, para crear riqueza económica y distribuir con equidad.
Activa participación de la ANEC
Objetivos centrales de las medidas son la alimentación del pueblo, recuperar la capacidad energética, ordenar mejor el acceso al combustible, subsidiar personas y no productos, modernizar el sistema bancario y financiero, autonomía a la empresa estatal, inversión extranjera directa en el sector privado cubano, garantizar proyectos de vida dentro de Cuba y protección a las mujeres.
Aunque muchas de las transformaciones anunciadas son resultado de los análisis y aportes realizados por los economistas cubanos, ahora para su implementación la Asociación Nacional de Economistas y Contadores les ha pedido a la membresía darles seguimiento, en aras de contribuir a la identificación y mitigación de riesgos.
Incluso tras su publicación o presentación, la organización les ha pedido continuar brindando recomendaciones, sugerencias o inquietudes con vistas a enriquecerlas o perfeccionarlas.
En los equipos de trabajo responsabilizados con la aplicación de las medidas la ANEC estará representada, además de que tal como señaló en la Red de Economistas el Héroe de la República de Cuba y vicepresidente nacional, Ramón Labañino Salazar, "debemos (y estamos) preparados para capacitar y educar a los intendentes y directivos municipales en todas las nuevas misiones".
También por estos días varios expertos y profesionales en sentido general han mostrado la disposición de ofrecer charlas, conferencias, comparecencias en la radio y la televisión, y de escribir artículos para explicar, esclarecer dudas o profundizar en determinados aspectos.
Mantener el principio de que nadie quede abandonado
La revista Temas publicó recientemente una extensa e interesante entrevista a tres eminentes académicos cubanos de las ciencias económicas. Uno de ellos, Julio Carranza, entre otras ideas expresó lo siguiente:
Estas medidas van a acentuar diferencias sociales, sin dudas, pero estas deben tener regulaciones, acompañadas de una política fiscal progresiva y muy fiscalizada. Que las diferencias de ingresos sean resultado de la eficiencia y el trabajo y no de la corrupción y actividades espurias, las políticas sociales deben también reforzarse para apoyar a una población fatigada y hoy empobrecida. Se debe mantener el principio de que nadie quede abandonado.
"Hay que impedir sobre todo privatizaciones perversas y sin licitaciones que respondan a intereses de grupos particulares, muchos de ellos provenientes de la antigua burocracia, ya vimos lo que sucedió en Europa del Este.
Esos peligros existen y están activados, pero también existe la manera de preverlos y controlarlos, eso también debe activarse y su esencia es la participación y el poder político de la población en general, con una actuación adecuada de las instancias del Poder Popular y la acción de los órganos de control de la República y las instituciones políticas y sociales, en primer lugar el Partido", afirmó Julio Carranza.


Términos y condiciones
Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.